¿Por qué está en crisis Lululemon? Historia y caída de la marca
Lululemon revolucionó la moda urbana, pero hoy enfrenta una crisis que desplomó sus acciones. Analizamos su historia y qué hay detrás de su caída.

Lo que nació en 1998 como un modesto estudio de diseño de día y un taller de yoga de noche en Vancouver, Canadá, de la mano de su fundador Chip Wilson, se transformó rápidamente en un imperio global.
Lululemon no solo vendía ropa deportiva técnica; redefinió por completo la forma en que nos vestimos en las grandes ciudades, convirtiendo el bienestar en un estilo de vida aspiracional y comunitario.
Sin embargo, el gigante del wellness hoy enfrenta una crisis multidimensional profunda que lo ha llevado a perder más del 60% de su valor en la bolsa en el último año.
Para entender cómo una de las firmas más deseadas del mercado llegó a este punto de quiebre, en el programa ¡Qué tal Fernanda! de Imagen Radio, Fernanda Familiar conversó con Luly Olvera, Estratega de marca y creadora de contenido en Brandsetera, quien desmenuzó la tormenta perfecta que acecha a la compañía.
"Lululemon empezó en el 98, la empresa prácticamente inventó el athleisure: usar leggings, ropa deportiva, como ropa para salir... se hizo una moda, se hizo el uniforme de las It Girls y de tu blogger favorita", explicó la especialista durante la emisión.

¿Por qué cuesta tanto la ropa de Lululemon?
Hay una pregunta que surge a todos los que usan o no este tipo de ropa: cuál es la razón de sus elevados precios, pues hay prendas que superan fácilmente los $100 dólares, es decir, $1727.52 pesos mexicanos.
Históricamente, el valor de Lululemon se justificaba en dos pilares: su innovación técnica y su filosofía de marca. Desde su primera tienda en el barrio de Kitsilano en el año 2000, la firma se enfocó en diseñar telas tecnológicas exclusivas para yoga, correr o entrenar, creadas por diseñadores que también son atletas.
Su modelo no era solo vender, sino crear puntos de encuentro para hablar de salud mental, mindfulness y movimiento consciente. El cliente no pagaba únicamente por un legging, pagaba por el estatus y la durabilidad de pertenecer a una comunidad selecta de bienestar. El problema actual es que esa promesa de calidad comenzó a tambalearse.

El fin del auge de la pandemia y la amenaza de los "dupes"
Durante la pandemia, la marca tuvo un crecimiento exponencial pues el mundo entero vivía en ropa cómoda. Para capitalizar el éxito, Lululemon hizo una costosa apuesta tecnológica al adquirir Mirror, una plataforma de ejercicio en casa mediante espejos inteligentes. Sin embargo, con el regreso a la vida exterior, el proyecto fracasó rotundamente y la ropa de casa perdió terreno.
A esto se le sumó un enemigo alimentado por las redes sociales: los dupes o clones económicos. En plataformas como TikTok Shop o Amazon comenzaron a viralizarse alternativas idénticas a una fracción del precio. Ante la desaceleración de sus ingresos, la firma cometió un error crítico en su estrategia de costos.
"Mientras toda la gente estaba fijando su mirada en productos que se le parecen a los de Lululemon, Lululemon empezó a bajar la calidad y entonces ya no se justificaba comprar unos pants de $100 cuando en TikTok Shop me pueden costar eh no sé 20 o 30", apuntó Luly Olvera.
Este debilitamiento abrió las puertas de par en par para que competidores directos en el sector premium, como Alo Yoga y Vuori, capturaran a los clientes desencantados.

Guerra interna en el corporativo y sospechas de materiales tóxicos
La crisis no es solo comercial, también es reputacional y política. Por un lado, las autoridades de Estados Unidos investigan a la compañía por el posible uso de componentes químicos tóxicos de larga duración (conocidos como forever chemicals o PFAS) en sus icónicos leggings, una acusación que la marca niega firmemente pero que ha golpeado su identidad ligada a la salud.
Por otro lado, el fundador Chip Wilson (quien aún retiene cerca del 9% de las acciones) mantiene una guerra abierta contra el consejo directivo mediante desplegados críticos en The Wall Street Journal. Las tensiones aumentaron con la llegada de la nueva CEO, Heidi O'Neill, exejecutiva de Nike.
"Muchos inversionistas y Chip Wilson también consideran que esta persona representa exactamente el modelo que llevó a Nike a perder un poco parte de la relevancia cultural, que fue depender demasiado del modelo direct to consumer y alejarse de retailers masivos que los acercaban un poco más a su audiencia", detalló Olvera en ¡Qué tal Fernanda!.

El gran reto de las marcas en la era digital
El panorama de Lululemon encabeza una conversación mucho más grande sobre el consumo actual y el impacto social de las plataformas digitales en el mercado global. La marca que inventó una subcultura urbana ahora debe reestructurar su camino si no quiere ser devorada por la inmediatez de las tendencias web.
Como bien concluyó la estratega Luly Olvera en Imagen Radio: