¿Cómo funciona el sistema de dirección de tu auto y qué hacer si falla?
Conoce los componentes que permiten dirigir la trayectoria de tu coche con precisión, la evolución de los sistemas de dirección y cómo detectar las fallas más comunes en el volante.

El elemento estrella del conjunto de mecanismos que conforman el sistema de dirección de un vehículo es el volante, pues permite al conductor dirigir su trayectoria; dicho de otro modo, el volante es lo que nos permite manejar.
Sin embargo, existen otros elementos que entran en escena para hacer posible que el volante cumpla su función y que las órdenes que el conductor le transmite sean transferidas a las ruedas directrices.
El volante va unido a la barra de dirección, que a su vez está conectada a la caja de dirección. Este elemento tiene como finalidad transmitir el giro al eje de las ruedas con ayuda de una serie de engranajes que facilitan la operación.
Historia del volante: De las barras de acero a la precisión actual
Los primeros automóviles del siglo XIX eran dirigidos con una barra de acero, replicando el mecanismo de los carruajes tirados por caballos. Pero no fue hasta 1894 cuando el ingeniero francés Alfred Vacheron inventó el volante, el cual fue instalado por primera vez en un vehículo Panhard que participó en la carrera París-Rouen de ese mismo año. Para 1908, el volante ya era común en los automóviles.
El punto de partida de los sistemas modernos llegó en 1926, cuando salió al mercado la primera dirección asistida hidráulica, y a principios de los años 50 Chrysler la introdujo en su modelo Imperial. Este sistema permitió facilitar en gran medida las maniobras de giro al suavizar su uso.
A finales de los años 60 comenzaron a utilizarse columnas de dirección colapsables que cumplieran con la normativa estadunidense. Hoy en día, la columna de dirección se puede colapsar para evitar mayores daños al conductor en caso de un impacto.

Las 4 características clave de un sistema de dirección seguro
En la actualidad, cualquier sistema de dirección debe cumplir con las siguientes características:
Seguridad: Los componentes, el material y su diseño deben proporcionar suficientes garantías para soportar los esfuerzos y fatigas, sin que ello derive en problemas que pongan en peligro la integridad de los ocupantes del vehículo.
Estabilidad: Un vehículo estable, tanto en rectas como en curvas, garantiza un trazado correcto. En este sentido, las acotaciones de dirección son de vital importancia.
Precisión: El vehículo debe obedecer en todo momento la demanda del conductor al actuar sobre el volante y hacerlo de forma precisa. El sistema debe carecer de toda holgura entre sus componentes.
Reversibilidad: Es la propiedad que hace que las ruedas retornen a la posición de línea recta en el momento en que el conductor deja de actuar sobre el volante. Esto se consigue mediante acotaciones de la dirección, como los ángulos eléctricos incorporados en la misma bomba.

Tipos de dirección automotriz: Mecánica, hidráulica y electromecánica
Con el paso del tiempo, los sistemas eléctricos se han ido imponiendo sobre los hidráulicos, dejando en desuso a los mecánicos. Actualmente, estos son los principales tipos:
Dirección mecánica: Es aquella que no tiene asistencia para el giro (ya en desuso), con lo cual, toda la fuerza para girar las ruedas tiene que realizarla el conductor. Se caracteriza por tener un sistema de desmultiplicación mediante engranajes para efectuar el giro.
Dirección asistida hidráulica: Asiste el giro de las ruedas mediante un sistema hidráulico integrado en la cremallera de dirección. La presión hidráulica es generada por una bomba que puede ser accionada por la correa de accesorios del motor.
Dirección asistida electromecánica: Asiste el giro de las ruedas mediante un motor eléctrico, el cual puede ir montado en la columna o en la cremallera de dirección. Este tipo cuenta con una unidad de mando para la gestión de todo el sistema.
Fallas comunes: ¿Por qué vibra o se pone duro el volante?
El indicio más habitual de una falla en la dirección es la presencia de vibraciones en el volante conforme el coche gana velocidad. Esto puede deberse a que los soportes de la dirección estén dañados o flojos; sin embargo, en muchas ocasiones, este problema no se origina en el sistema de dirección en sí, sino por una mala alineación y balanceo de las ruedas.
Otra causa común de problemas tiene que ver con la lubricación. La mayoría de los conductores suele asociar la palabra "aceite" únicamente al motor o la transmisión, pero un bajo nivel de líquido en la caja hidráulica provoca que cueste mucho trabajo girar el volante.
Además, puede suceder que la dirección se torne dura de un momento a otro mientras manejamos. Esto indicaría una posible falla en la bomba hidráulica, generalmente debido a que la correa que la pone en movimiento se rompió.
Por eso es de vital importancia atender de inmediato estos síntomas para evitar una reparación mayor y no poner en riesgo tu seguridad ni la de tus acompañantes.
RLO