BTS en México: el fenómeno que paralizó CDMX y confirmó una conexión más profunda con Corea del Sur
El fenómeno BTS en México va más allá de la serie de conciertos que ofreció y los miles de fans que movió en el país. El ARMY de la banda coreana paralizó el Zócalo de CDMX, provocó una derrama económica estimada de más de mil millones de pesos y hasta luchó contra la reventa y la piratería.

No hubo manera de que alguien fuera ajeno a la visita de BTS en México ni a la serie de videos y fotografías que se generaron no solo de sus conciertos, sino desde el primer día de su llegada al país, cuando incluso la presidenta Claudia Sheinbaum los recibió en Palacio Nacional.
La magnitud del fenómeno quedó clara desde antes de que iniciaran sus presentaciones. BTS habría necesitado ofrecer 46 conciertos para garantizar que toda la gente que intentó conseguir un boleto pudiera hacerlo, al menos así lo expresó Ticketmaster.
Si bien los grupos pop han marcado tendencia durante décadas, lo curioso de BTS es que vienen del otro lado del mundo y que, esta vez, cantan en un idioma aún más ajeno para nosotros: no solo en inglés, sino principalmente en coreano. Aun así, las armys mexicanas demostraron que son mucho más que leales; son apasionadas, como bien lo recalcó el líder del grupo, RM, durante el primero de sus conciertos en el Estadio GNP.
Y sin importar cuántos años llevaras siguiendo a RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook, si eras una ARMY reciente o si comenzaste a escucharlos durante la pandemia, lo cierto es que BTS logró reunir a distintas generaciones bajo una misma emoción: la de presenciar uno de los fenómenos musicales y culturales más grandes que ha vivido México en los últimos años.

Armys reviven la pasión de los clubs de fans
ARMY es el nombre oficial que recibe el fandom de BTS. Es un acrónimo de Adorable Representative M.C. for Youth (Adorables Representantes MC para la Juventud), aunque también significa “ejército” en inglés, simbolizando la unión y protección hacia el grupo.
Y quizá eso es justamente lo que más llamó la atención durante su visita a México: la forma en que sus seguidores viven cada día el amor hacia sus idols nos recordó cómo antes se experimentaba la euforia colectiva por grupos o solistas, aunque hacía mucho tiempo que no se veía algo con tanta intensidad.
Una característica muy especial de este fandom es la creación de freebies, pequeños regalos hechos por las propias ARMY para ser entregados a otras fans antes o después de cualquier evento, no solo conciertos, sino también reuniones o incluso funciones de cine, cuando se proyectan películas de BTS.
Lo que hace aún más especial este gesto es que estos obsequios se hacen con el presupuesto personal de cada fan. Pueden incluir photocards, llaveros, pulseras y otros detalles pensados para intercambiarse entre ellas, pero jamás para venderse.
Ese pequeño acto, lleno de dedicación y cariño, fortalece aún más el sentido de comunidad entre las fans.
Uno de los casos que más llamó la atención fue el de Ceci y Sol, mamá e hija ARMY, quienes fueron captadas afuera de Palacio Nacional con una emoción desbordada por la posibilidad de ver a los idols coreanos. Más tarde, la influencer Pao Valencia pidió ayuda a ARMY para encontrarlas y poder cumplirles el sueño de asistir al concierto de BTS en el Estadio GNP. Diversas cuentas de fans y fanbases en México iniciaron entonces una campaña para localizarlas.
Otra de las historias que también enterneció a muchos fue la reportada por el equipo de Excélsior, donde un joven recolectaba freebies con especial cuidado y dedicación mientras acompañaba a su novia, quien momentos después entraría al concierto.
Pero esa energía de comunidad no solo se reflejó en estos pequeños intercambios entre fans, también se hizo evidente en la manera en que miles de ARMY convirtieron los alrededores del Estadio GNP en una extensión del propio concierto.
Si bien es sabido que cuando un artista se presenta en el Estadio GNP hay puntos estratégicos desde donde se puede intentar verlo o escucharlo, en estas tres fechas las fans de los siete artistas coreanos se dieron cita sobre avenida Churubusco para tratar de verlos a través de las gigantes pantallas de su característico escenario preparado para su comeback, y sobre todo para escuchar no solo éxitos como Butter o Dynamite, sino también los temas más recientes de Arirang.
Se dice que para la segunda noche de concierto, el sábado 9 de mayo, y de acuerdo con diversas fuentes, 40 mil ARMYs sin boleto se reunieron afuera del Estadio GNP, en la recién inaugurada sección “A”, afuera, cerrando incluso avenida Río Churubusco.

Venta de boletos: una locura desde el primer minuto
En enero de este año, BTS reveló sus fechas en la Ciudad de México, poco después de anunciar el lanzamiento de su nuevo disco Arirang, con el que concretaban su esperado regreso tras cumplir con su servicio militar obligatorio en Corea del Sur.
Se esperaba una gran euforia, pero la demanda rebasó cualquier expectativa, tanto entre las baby armys como entre quienes llevaban años siguiéndolos.
Los boletos para los tres conciertos que ofrecerían en la capital del país se agotaron en apenas una hora. Aunque las fans presionaron en redes sociales a Ticketmaster y compartieron los precios para evitar sorpresas por tarifas dinámicas, la preventa fue una auténtica locura.

El costo de los boletos iba entre los 1,767 pesos y los 13,330 pesos, mientras que los boletos VIP alcanzaron un precio máximo de 17,782 pesos.
La emoción creció aún más cuando se reveló que su escenario no sería tradicional, sino de 360 grados, prometiendo una experiencia inmersiva y distinta para todos los fans.
Pero si algo también captó la atención fue la reventa de boletos, un problema cada vez más común en grandes eventos, aunque esta vez quedó aún más expuesto por la magnitud del fenómeno BTS.
Fueron las propias ARMY quienes comenzaron a denunciar en redes sociales no solo los precios desproporcionados, sino también lo que señalaron como un sistema cada vez más deficiente y vulnerable a prácticas abusivas.
De acuerdo con reporteros de Excélsior, afuera del Estadio GNP los boletos en reventa llegaron a ofrecerse hasta en 45 mil pesos para zona Platino; en 26 mil pesos para zona Naranja C; y hasta 52 mil pesos para accesos VIP.
Incluso, boletos que originalmente costaban 1,700 pesos llegaron a ofrecerse a fans por hasta 10 mil pesos. Una joven compartió, además, haber sido víctima de una estafa tras perder 5 mil pesos en un intento por conseguir una entrada.
Más allá de la emoción por ver a BTS, la batalla por conseguir un boleto también dejó al descubierto uno de los problemas más persistentes en la industria del entretenimiento en México: la reventa y la vulnerabilidad de miles de fans ante fraudes y abusos.
BTS detuvo la ciudad, pero hizo algo que otros artistas no habían logrado
Aunque BTS paralizó parte de la ciudad durante los cinco días de su estancia, con tres noches de concierto, cabe destacar que no son los artistas con más presentaciones en ese recinto.
Entre quienes más fechas han acumulado en México en el mismo estadio están Shakira, con 13 conciertos; Bad Bunny, con ocho; Grupo Firme, con siete; y RBD, con seis.
Pero, a pesar de eso, ninguno de esos artistas ha logrado lo que las ARMY consiguieron en solo tres noches: convertir toda una zona de la ciudad en una extensión del concierto, dentro y fuera del estadio.

Cultura coreana reflejada en las ARMYs
Con un aire de profundo respeto hacia los siete integrantes, las ARMYs no solo en México, sino en todo el mundo, se han dado a la tarea de no acosarlos y de respetar su espacio privado, haciendo incluso llamados entre ellas mismas para no perseguir sus automóviles ni invadir su privacidad en hoteles.
De igual forma, la energía que se vivió durante los conciertos en la capital del país, tanto dentro como fuera del recinto, fue de armonía y apoyo mutuo.
Además, sin necesidad de que alguien lo anunciara, miles de fans llegaron puntualmente al estadio, conscientes de que, a diferencia de otros artistas o grupos pop, BTS sí comenzaría exactamente a la hora indicada en el boleto: las 20:00 horas.
Impacto económico de BTS en México
La visita de BTS no solo movilizó emociones; también tuvo un impacto directo en la economía de la Ciudad de México. Personas viajaron desde distintos estados del país y también desde el extranjero para asistir a los conciertos, generando una importante demanda en hospedaje, transporte y consumo local.
Aunque la venta oficial de productos del grupo fue más limitada debido a políticas de HYBE, la comercialización de souvenirs y artículos relacionados con BTS también fue visible en distintos puntos de la ciudad.
Además del ambiente festivo, los conciertos tendrán un efecto positivo en la economía local. La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco) informó que la derrama económica estimada por la presencia de BTS sería de 1,861 millones de pesos, una cifra que refleja el alcance global del grupo.
Lo que más dinero dejó fue la venta de boletos, que por sí sola alcanzó los 1,529 millones de pesos. Pero el impacto no terminó ahí; los hoteles también salieron ganando con casi 295 millones de pesos, gracias a todas las personas que viajaron y se quedaron en la ciudad para el evento.
A esto se sumó lo que la gente gastó en comidas y servicios, que inyectó otros 37.6 millones de pesos a la economía local. Al final, esto nos demostró que cuando un fenómeno cultural de este tamaño llega, le da un respiro a todos los negocios, desde los más grandes hasta los más pequeños
El “accidente histórico” que unió a México y Corea del Sur
Pero quizá una de las preguntas más interesantes que deja esta visita es por qué México ha desarrollado una conexión tan profunda con Corea del Sur. La respuesta podría estar en una historia compartida que comenzó hace más de un siglo.
La relación entre ambas naciones no comenzó en un escritorio gubernamental, sino en las costas de Oaxaca y en las haciendas de Yucatán.
Según explica la doctora Nayeli López Rocha, investigadora de la UNAM, el primer contacto directo ocurrió en 1905 debido a un error de logística en una ruta migratoria que originalmente no contemplaba nuestro país.
Llegan a México en el año de 1905, 1033 coreanos, 1037, por ahí… en un proceso emigratorio desde la península de Corea, que tenía como destino principal Hawái, pero no logran bajar en Hawái y el barco los trae hasta el territorio mexicano, a Salina Cruz, en Oaxaca, y de ahí los trasladan a la península de Yucatán”.
Este primer encuentro estuvo marcado por la necesidad de mano de obra en el auge de la industria del henequén.
Bajo las narraciones que ellos han tenido de sus abuelos, bisabuelos, etc., mencionan que de inicio ellos no sabían que iban a venir a trabajar ahí, que pensaban que era otra la realidad que los esperaba en el territorio mexicano, pero que fueron vendidos a las haciendas henequeneras como mano de obra… ese barco coreano se llenó con coreanos porque no pudieron traer chinos en esa ocasión. Entonces, de alguna manera, esta llegada es como un accidente histórico”.
A pesar de ese primer contacto, la relación diplomática oficial entre ambos países tardó décadas en establecerse.
A partir de ahí y hasta 1962, no hubo ningún tipo de relación ni de intercambio entre México y la península coreana, al menos algo que esté registrado… y es a partir de 1962 que se establece por primera vez las relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos, de Corea del Sur y de México”.
De la Zona Rosa al “Milagro Coreano”
El rostro actual de la comunidad coreana en México, especialmente en la Ciudad de México, no proviene directamente de aquellos primeros migrantes, sino de una segunda ola migratoria durante los años 80.
Es más bien hasta 1980 que tenemos como la primera ola de migrantes coreanos, pero que no vienen directamente de Corea, sino que vienen de países sudamericanos, principalmente de Argentina… esa inmigración de los años 80 es lo que le va a dar forma a la comunidad coreana en México”.
Ese asentamiento coincidió con el crecimiento acelerado de Corea del Sur, conocido como el “Milagro Coreano”.
Corea más o menos a partir de la década de los 90 logra un desarrollo económico muy grande… es llamado el milagro coreano, pero que en realidad yo digo que es llamado trabajo coreano, porque al final está sustentado en el trabajo de muchísimas personas”.
Finalmente, ese vínculo terminó de consolidarse a través de la exportación de su cultura: el K-pop, los K-dramas y toda una estrategia de diplomacia cultural.
Toda esta industria cultural trabaja a favor de la imagen de Corea y de la promoción de Corea. Es lo que muchos teóricos llaman poder blanco… es una rama diplomática donde yo no te obligo ni soy violento contigo, sino que llego por la simpatía, por el agrado, por los imaginarios, por las aspiraciones”.
Quizá por eso BTS no solo vino a ofrecer tres conciertos en México. Su visita también confirmó que entre México y Corea del Sur existe hoy una conexión mucho más profunda que la música: una historia compartida, una admiración mutua y una conversación cultural que sigue creciendo.
BTS y la promesa de regresar en 2027
BTS partió para continuar su gira en Stanford, California, donde se presentará el próximo 16 y 17 de mayo. Y aunque pareciera que las fans en México regresan poco a poco a la rutina diaria, mientras los medios vuelven a la agenda habitual, hay una esperanza que sigue muy viva: que el grupo regrese el próximo año.
Aunque podría parecer que los conciertos quedaron atrás y que la ola morada comienza a bajar, los corazones de las ARMY siguen acelerándose con cada publicación de los integrantes en redes sociales, donde han dejado ver el cariño que también se llevaron de México.
Desde sus intentos por hablar español, sus recorridos por algunos puntos de la Ciudad de México y las imágenes que compartieron durante su estancia, BTS dejó claro que su visita fue especial. Pero fue V quien terminó de encender la ilusión de sus fans al publicar una serie de fotografías acompañadas de dos frases que muchos interpretaron como una promesa: “Esto no es un adiós” y “No me olvides”.
La posibilidad de un regreso a México en 2027 parece hoy más viva que nunca, especialmente después de que los propios integrantes expresaran su deseo de volver durante su encuentro con Claudia Sheinbaum y de que Suga también lo reiterara durante el último concierto.
Por ahora, queda volver a la rutina, guardar los recuerdos de tres noches que difícilmente se olvidarán y aferrarse a una idea que hoy emociona a miles de ARMY: nos vemos pronto, BTS.
RLO