Desaparición del Fonden condena a México a fallar en la prevención de desastres | QTF
Benjamín Laniado, Fundador de Cadena, y Eurídice Ibarlucea, Gerente de desarrollo de negocios internacionales para México de La National Fire Protection Association, dialogan sobre la prevención de desastres en México.

La vulnerabilidad geográfica de México no es una opinión, sino una constante física.
El país cohabita diariamente con fallas tectónicas, litorales expuestos a ciclones de rápida intensificación (como el histórico precedente de Otis) y fenómenos climáticos extremos.
Bajo esta premisa, la mesa de análisis sobre gestión de riesgos expone una realidad preocupante: México ha transitado de un modelo de resiliencia financiera a un esquema de improvisación reactiva.
La narrativa gubernamental que en 2020 sepultó al Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) bajo el adjetivo de "caja chica de la corrupción" retirando más de 32,000 millones de pesos guardados, no fue sustituida por un mecanismo de prevención equivalente, sino por la centralización de los recursos en la Tesorería de la Federación, lo que burocratiza y ralentiza la liberación de ayuda de emergencia.
De esto hablan Benjamín Laniado, Fundador de Cadena (Organización humanitaria dedicada a la prevención y atención de desastres y crisis humanitarias en distintas regiones del mundo) y Eurídice Ibarlucea, Gerente de desarrollo de negocios internacionales para México de La National Fire Protection Association.
El doctor Benjamín Laniado, cofundador de Cadena, advierte que el país ignora el Marco de Sendai:
Si fallas en la prevención, la respuesta siempre te va a rebasar"
A seis años de la extinción del fideicomiso preventivo, la falta de fondos etiquetados condena a las poblaciones más vulnerables a crisis humanitarias sistémicas.