Metaxis, entendiendo a fondo el uso de IA; llega en junio
Estudiantes del Tec de Monterrey analizan los dilemas éticos de la Inteligencia Artificial a través del arte.

La delgada línea que separa la realidad análoga de la simulación digital se difumina en las generaciones jóvenes. Como respuesta a esta transformación, estudiantes de la concentración de emprendimiento en las industrias creativas del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe presentarán Metaxis, una instalación artística multimedia conformada por tres piezas que reflexionan sobre la evolución de la inteligencia artificial (IA) y su compleja relación con el ser humano.
“Metaxis, la palabra, significa ‘estar entre’, es del griego. Entonces, para nosotros es muy importante hacer hincapié en que estamos actualmente en una época que ya no sabemos bien los límites entre lo tecnológico, lo análogo y dónde se pierde esta como línea del humano”, explica Matilde Páramo, una de las creadoras del proyecto, cuyo diseño de identidad visual y logotipo fue trazado originalmente a mano para luego ser vectorizado, en un esfuerzo por mantener vivo ese estado de transición.
La muestra se llevará a cabo en el espacio cultural Squash 73, ubicado en la colonia San Rafael de la Ciudad de México, durante los días 4, 5, 6 y 7 de junio. La inauguración oficial tendrá lugar el jueves 4 de junio, y el acceso requiere una reserva previa a través de la plataforma Mango Pase, con un costo de 150 pesos por boleto.
“Es un evento sin fines de lucro, o sea, nosotros no nos vamos a quedar con nada de ese dinero, será para donarse y cubrir los costos de producción”, precisa Páramo.
El recorrido artístico explora de manera secuencial los cuestionamientos éticos y filosóficos del uso tecnológico actual. La primera pieza, titulada Paranoia, profundiza en la pérdida de certezas frente a las interfaces digitales. “En éstas el concepto es esta pregunta incómoda de sí seguimos siendo capaces de distinguir a una persona de una inteligencia artificial (...) y hacer este cuestionamiento sobre cómo la humanidad ya necesita pruebas para demostrar que sigues hablando con un humano”.
La transición histórica de las herramientas humanas es el eje de la segunda estación, denominada Cáustica, la cual emplea recursos lumínicos para alterar la percepción del entorno.
Son estas luces que son cuatro estaciones que van a alterar progresivamente la percepción del espacio, es decir, conforme llegas a Cáustica, es toda esta parte de la luz, el fuego, de cómo siempre los humanos hemos sido esclavos del fuego”, explica Matilde Páramo, describiendo un proceso visual que avanza desde las fogatas primigenias hasta los dispositivos LED y las pantallas contemporáneas.
La tercera obra, bautizada como Diicare, y donde Páramo trabajo de lleno, recurre a la filosofía de Martin Heidegger y los conceptos de Harun Farocki sobre la manipulación de la imagen para confrontar de forma directa al espectador.
“La obra Diicare plantea como una alerta, como un juicio (...) va a ser un cubo donde básicamente van a entrar los espectadores, y se van a encontrar con su rostro, van a ver su cara modificada y como todos los cambios que podemos hacer”, pieza que simula el procesamiento y alteración de facciones en tiempo real con IA.
Jbf