¿Cómo se convirtió Israel en una potencia económica? La historia de la "Startup Nation"
La transición de Israel hacia una economía del conocimiento avanzada se fundamentó en el Plan de Estabilización de 1985, que permitió al país dejar atrás la hiperinflación y avanzar hacia la prosperidad.

Israel es quizá el país más sorprendente de todo el mundo, por un lado, es una nación que, dominada por el enfrentamiento territorial y religioso, lleva años inmerso en un sinfín de conflictos bélicos, por otro, es el único país de Medio Oriente que tiene una economía próspera.
Aunque Israel es una nación pequeña, con tan solo nueve millones de habitantes, logró convertirse en uno de los países tecnológicos más influyentes de todo el mundo.
De tal modo que ningún país del mundo tiene más empresas de alta tecnología como Israel.
Todo esto ha convertido a Israel en la segunda potencia tecnológica a nivel mundial, solo por detrás de Estados Unidos, y en el exportador de las mejores Startups del planeta, entre ellas destaca Waze, vendida a Google por mil millones de dólares.
¿Cómo es que Israel se convirtió en una de las mayores potencias tecnológicas?
Durante la década de 1980, la economía israelí enfrentó un desequilibrio fiscal profundo y una inflación desbocada que promediaba el 450% anual, registrando picos históricos cercanos al 950%. Ante el riesgo inminente de un colapso del sistema de pagos, el gobierno de coalición implementó en julio de 1985 el Plan de Estabilización Económica de Emergencia.
Las medidas aplicadas consistieron en un recorte drástico e inmediato del gasto público, la devaluación controlada de la moneda local (el shekel), la privatización selectiva de empresas estatales y la imposición temporal de controles estrictos a los precios y salarios.
El éxito de esta política de choque contuvo la espiral inflacionaria, restauró la disciplina fiscal y devolvió la certidumbre a los mercados financieros internacionales. Dicha estabilidad macroeconómica fue el prerrequisito indispensable para atraer los flujos de inversión extranjera directa que financiaron el posterior ecosistema tecnológico.
Los pilares del modelo "Startup Nation"
La transición definitiva hacia una economía de alto valor agregado se sostuvo sobre una estrategia multisectorial articulada en tres ejes fundamentales:
Capital humano y migración calificada
A inicios de la década de 1990, la disolución de la Unión Soviética provocó el flujo migratorio de más de un millón de judíos hacia Israel. Este fenómeno demográfico dotó al mercado laboral de una masa de científicos, ingenieros y académicos altamente calificados.
El Estado absorbió este talento mediante un sistema educativo público robusto que prioriza las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) desde el nivel básico hasta los institutos de educación superior y de investigación.
Investigación militar y transferencia tecnológica civil
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) operan de manera indirecta como un eslabón clave en la formación de capital humano tecnológico. Debido al servicio militar obligatorio, los conscriptos son seleccionados según sus aptitudes para integrarse a unidades de élite de inteligencia y desarrollo tecnológico.
En estas áreas interactúan con sistemas avanzados de ciberseguridad, telecomunicaciones e inteligencia artificial. Al reincorporarse a la vida civil, las capacidades técnicas y los esquemas de resolución de problemas se transfieren a la creación de empresas privadas de base tecnológica.
Según datos de 2019, la FDI tiene un presupuesto aproximadamente de 20 mil millones de dólares, y ocupa la posición número 15 en términos de gastos militares a nivel mundial.
El programa Yozma y el capital de riesgo
En 1993, el gobierno central diseñó la iniciativa pública "Yozma", un programa de coinversión diseñado para atraer fondos internacionales de capital de riesgo (Venture Capital). Bajo este esquema, el Estado asumía una parte del riesgo financiero inicial y ofrecía incentivos fiscales agresivos si las inversiones resultaban exitosas.
Este modelo detonó el financiamiento de proyectos locales de software y biotecnología, propiciando casos de éxito comercial global, como la venta de la plataforma de navegación Waze a Google por mil millones de dólares.
Así, el gobierno de Israel lleva varios años invirtiendo en compañías y buscando acuerdos económicos tanto nacionales como internacionales, de tal modo que logra que las Startups se vuelvan llamativas para que los empresarios inviertan capital.
¿El resultado? Israel tiene un PIB per cápita de 43 mil millones de dólares, por lo que es casi veinte veces mayor al del empobrecido Egipto y cinco veces más grande que del Líbano.
Entonces la educación, la inversión tecnológica y la cultura militar han provocado que Israel se haya convertido en un atractivo paraíso, para que los millonarios extranjeros quieran invertir en las industrias tecnológicas, o bien, tener un negocio estable para conservar su riqueza.
RLO