Guerra en Irán golpea al turismo mundial: Caen ventas, suben precios de vuelos y quiebran aerolíneas

Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente impactan directamente la economía del sector turístico; el cierre de espacios aéreos y el alza en costos operativos estrangulan a las empresas del ramo.

Aviones de la aerolínea TUI.
La escasez de combustibles ha provocado un fuerte impacto en las aerolíneas, que dependen de la turbosina para operar.Reuters

Por: Noé Areyane Nolasco

El recrudecimiento de la guerra en Irán y las crecientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente han comenzado a generar severas réplicas en la economía global, golpeando de manera directa y profunda a la industria del turismo internacional y al sector aeronáutico.

El temor de una escalada militar a gran escala ha transformado la dinámica operativa de las empresas aéreas y las preferencias de los viajeros en todo el mundo.

Desplome en las ventas y cancelaciones masivas

El pasado 13 de mayo, durante la presentación de su informe trimestral, la aerolínea alemana TUI reportó una caída de 10 por ciento en sus ventas de paquetes vacacionales respecto al año anterior, atribuyendo este retroceso tanto al conflicto que impide a los turistas visitar Oriente Medio como al incremento en los precios de los vuelos. 

Días antes, Spirit Airlines anunció el cese de sus operaciones y aerolíneas como United Airlines han aumentado sus tarifas hasta un 20 por ciento respecto al año pasado. 

Mientras que el Departamento del Trabajo de Estados Unidos reportó el pasado 12 de mayo que el precio de los boletos de avión subió 2.8 por ciento tan solo en abril, acumulando un alza de más del 20 por ciento respecto al mismo mes del año pasado. Mientras que volar a ciudades icónicas como Londres, Milán o París el incremento ha sido mayor, con un crecimiento de 45, 38 y 22 por ciento, respectivamente.

Turbosina, detrás de 'golpe' a aerolíeas

Detrás de este incremento tan abrupto en los precios se encuentra la turbosina, el combustible que impulsa a los aviones. Este insumo, -derivado del petróleo y generado mediante procesos de refinación- depende en gran medida del corredor del Golfo Pérsico, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Países productores de crudo del Europa del este como Arabia Saudita, Irak y los Emiratos Árabes Unidos requieren de esta vía estratégica para transportar el petróleo hacia los principales centros de refinación del mundo ubicados en Asia, muestra de ello, es que de acuerdo con la International Energy Agency países como Corea del Sur y China se encuentran entre los mayores productores de turbosina a nivel mundial.

De acuerdo con diversos analistas y estudios del sector, la turbosina —insumo indispensable para la operación de los aviones comerciales— representa alrededor del 30 por ciento de los gastos operativos de una aerolínea, porcentaje que puede elevarse hasta 60 por ciento en el caso de las aerolíneas de bajo costo. Un ejemplo de ello es Spirit Airlines, que cesó operaciones y se declaró en quiebra; si bien la empresa ya arrastraba problemas financieros y operativos, el incremento en el precio de la turbosina terminó por agravar su situación y representó el golpe final para su viabilidad.

El panorama no apunta a resolverse pronto, pues esta semana, Trump declaró que el alto al fuego negociado con Irán está en soporte vital, luego de que Irán rechazara la propuesta de paz estadounidense. 

Y aunque mañana mismo se firmara un acuerdo, podrían pasar semanas o meses antes de que los precios del combustible regresen a niveles normales, ya que los barcos atrapados en el Golfo tardan en salir, las instalaciones dañadas tardan en repararse y los inventarios tardan en reponerse.

Además de esto, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo advierte que la escasez de turbosina se intensificará entre junio y septiembre de 2026, con los peores pronósticos de suministro concentrados en Asia y Europa. Provocando que el sector enfrente pérdidas operativas de alrededor de 400 millones de dólares por aerolínea tan solo en Estados Unidos durante el segundo trimestre.

Como se mostró en el informe de la operadora de viajes TUI, las consecuencias de la guerra no sólo afectan a las aerolíneas, sino también repercutirán al sector turístico. De acuerdo con Tourism Economics, para 2026 se proyectaba un incremento de 13 por ciento en llegadas internacionales a la región del Oriente Medio. Ese pronóstico quedó enterrado. Hoy, la misma firma estima una caída alrededor del 27 por ciento en visitantes durante el año, lo que equivale a entre 23 y 38 millones de turistas menos y una pérdida de entre 34 mil y 56 mil millones de dólares en gasto turístico.

Al final, la turbulencia no solo ocurre en el aire. Cada escalada en Oriente Medio recorre refinerías, puertos, aeropuertos y termina impactando el bolsillo de millones de pasajeros alrededor del mundo. Porque en la aviación moderna, el combustible no solo mueve aviones: también determina qué rutas sobreviven, quiénes pueden viajar y qué aerolínea sobrevivira.

RLO

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